noviembre 25, 2011

La Mente y el Nirvana por Su Santidad el Dalai Lama
















La Mente y el Nirvana

  El proceso por el cual la mente crea nuestra existencia ignorante y el
sufrimiento en el que vivimos lo describe Chandrakirti en su obra Guía
del Camino Central (Madhyamakavatara), en donde afirma: "Un estado
mental indisciplinado da origen a los engaños que propulsan a un individuo
a la acción negativa que, a su vez, crea el entorno nocivo en el que
vive la persona".
Para tratar de comprender la naturaleza de la libertad del sufrimiento
(nirvana) de la que habla el budismo, podemos remitirnos a un pasaje del
texto de Nagaryuna, Fundamentos del Camino Central (Mulamadhyamakakarika),
en el que, en cierto sentido, equipara la existencia no iluminada
(samsara) a la existencia Iluminada (nirvana). Lo que indica, aquí, Nagaryuna
es que no debemos creer que nuestra naturaleza o nuestra existencia,
iluminada o no, es intrínseca. Desde el punto de vista de la vacuidad,
ambos estados se hallan igualmente vacíos por completo de una realidad
o de una existencia intrínseca. Lo que diferencia un estado no iluminado
de uno iluminado es el conocimiento y la experiencia de la vacuidad.
El conocimiento y la experiencia de la vacuidad del samsara es el nirvana.
La diferencia entre samsara y nirvana es un estado mental.
Una vez dadas estas premisas, es lógico preguntar: "¿Está sugiriendo el
budismo que todo cuanto existe no es más que una proyección de nuestra
mente?". Ésta es una pregunta crítica a la que los maestros budistas han
ofrecido distintas respuestas. Por un lado, los grandes maestros han argumentado
que, en el análisis final, todo, incluyendo nuestra experiencia de
sufrimiento y felicidad, no es más que una proyección de nuestra mente.
Pero hay otro grupo que ha argumentado, vehementemente, en contra
de esa forma extrema de subjetivismo. Este segundo grupo mantiene que,
si bien en cierto sentido se puede comprender que todos los fenómenos, incluyendo
las experiencias propias, son creaciones de la propia mente o
consciencia, esto no significa que todo sea sólo mente. Ellos afirman que
uno ha de mantener un grado de objetividad y creen que las cosas existen.
Aunque mantienen que la consciencia, la mente, el sujeto, desempeña una
función en la creación de nuestra experiencia y del mundo, insisten en que
existe, también, un mundo objetivo que es accesible a todos los sujetos y
a todas las experiencias.
Hay otro punto, con respecto al concepto budista de libertad o nirvana,
que creo necesario que se comprenda. Nagabuddhi, un discípulo de Nagaryuna,
afirma que, "la Iluminación o la libertad espiritual no es un regalo
que alguien pueda hacerte ni es la semilla de la Iluminación algo que sea
poseído por otro". La implicación, aquí, es que la semilla o el potencial para
la Iluminación existe naturalmente en todos los seres. A continuación,
Nagabuddhi pregunta: "¿Qué es nirvana?, ¿qué es la Iluminación?, ¿qué es
libertad espiritual?". Y su respuesta es la siguiente: "La verdadera Iluminación
no es más que la comprensión absoluta de la naturaleza de la propia
entidad". Cuando Nagabuddhi habla de la naturaleza de la propia entidad,
se está refiriendo a lo que los budistas llaman la clara luz última o la
naturaleza interna y radiante de la mente. Nagabuddhi afirma que el auténtico
estado de budeidad se alcanza cuando la naturaleza interna se ha
actualizado o comprendido en toda su profundidad.
Así pues, cuando hablamos de la Iluminación, el estado de la budeidad
o del nirvana, que son los frutos de los esfuerzos espirituales personales, estamos
hablando de una cualidad de la mente, de un estado mental. Del mismo
modo, cuando nos referimos a los engaños y a los factores que oscurecen
y obstruyen nuestra logro del estado iluminado, estamos hablando también
de estados mentales, de los estados mentales engañosos. En particular,
nos estamos refiriendo a los estados engañosos que se hallan enraizados en
un modo distorsionado de percibir el propio yo y el mundo. La única forma
de eliminar esa comprensión errónea, esa manera distorsionada de percibir
el yo y el mundo, es cultivar la visión correcta de la verdadera naturaleza
de la mente, de la verdadera naturaleza del yo y del mundo. Aquí, una vez
más, tanto la percepción purificada como los objetos de purificación han de
ser comprendidos en términos de estados mentales.
En resumen, la enseñanza del Buda equipara, por un lado, un estado
mental indisciplinado con el sufrimiento y con la existencia no iluminada
y, por el otro, un estado mental disciplinado con la felicidad, con la Iluminación
o la libertad espiritual. Éste es un punto esencial.
Generalmente, nuestras experiencias diarias de placer y de dolor están
relacionadas con sensaciones físicas y con estados mentales. Es obvio.
Cuando el placer o el dolor se manifiesta principalmente en forma de sensaciones
físicas, puede ser subyugado o neutralizado por un estado mental.
Esto está claro. Por otra parte, es difícil neutralizar un estado mental desdichado
mediante el bienestar físico. Si un enfermo que padece grandes
dolores mantiene una mente serena, será capaz de neutralizar su sufrimiento.
Y también se puede aliviar el sufrimiento físico con una actitud de
aceptación o con el deseo de soportarlo. Es pues tan útil como importante
concentrarse en el adiestramiento mental sobre una base diaria, incluso sin
considerar la próxima vida o la libertad espiritual. Yo creo que a todos nos
conviene cuidarnos más de nuestra mente, no sólo del dinero. Creo que
conviene incluso a aquellos que no buscan ni están interesados en obtener
resultados a largo plazo.


Extracto del libro gratuito "Adiestrar la Mente" de S.S. El XIV Dalai Lama